Frente de criptomonedas, noviembre de 2025.

Ayer el mundo tembló: Bitcoin (BTC), símbolo de la era digital, cayó por debajo de la marca sagrada de $100 000. Pánico, liquidaciones, titulares en el espíritu de "el fin de una era". Pero ya hoy está nuevamente por encima de cien - alrededor de $101 000.

Las razones de la caída suenan como un informe de cuartel: toma de ganancias después del boom de la IA, corrección en el mercado de valores y ruptura técnica del patrón de cuña ascendente. El índice de miedo cayó a 27 - señal de que la codicia ha sido evacuada temporalmente, y solo queda el miedo.

Ethereum (ETH) perdió más del 6%, Solana (SOL) cayó aún más rápido, y los stablecoins como Tether (USDT) y USD Coin (USDC) se convirtieron en un refugio temporal para los inversores en fuga. En este contexto, los luchadores privados - Monero (XMR) y Zcash (ZEC) mostraron resistencia, como guerrilleros en la retaguardia. Pero las verdaderas víctimas fueron los altcoins especulativos: Pepe (PEPE), Shiba Inu (SHIB) y una serie de tokens DeFi cayeron entre 60–80%, recordando que las historias de criptomonedas sobre riqueza fácil a menudo terminan como una tragicomedia.

Las consecuencias son evidentes: el mercado ha entrado en una fase de alta volatilidad, los analistas trazan escenarios con zonas de $91K e incluso $55K. Pero la historia de las criptomonedas enseña: hoy pánico, mañana crecimiento, pasado mañana un nuevo meme. Y en algún lugar a lo lejos ya resuena el conocido lema: "¡HODL!"