Cuando hablamos de la seguridad de las criptomonedas, a menudo pensamos en phishing, intercambios falsos y hackers. Rara vez pensamos en el peligro físico, en un asalto en nuestra propia casa. Sin embargo, en países como Suecia, donde se aplica el principio de transparencia pública (Offentlighetsprincipen), este problema es mortalmente real. Lo que has ganado ya no es solo un secreto tuyo; se convierte en información pública que literalmente crea listas de objetivos para los criminales.

El sistema es brutalmente simple. Las ganancias de la venta de criptomonedas están gravadas en Suecia como ingresos de capital y deben ser declaradas. Un criminal puede llamar a la oficina de impuestos o utilizar otros métodos legales para obtener acceso a las declaraciones de impuestos de los ciudadanos. Si tu declaración confirma que has realizado una ganancia significativa de Bitcoin, te conviertes en un objetivo inmediato verificado y adinerado. Peor aún, estos datos están vinculados a tu dirección de residencia, dando a los criminales no solo conocimiento sobre tu patrimonio, sino también una ubicación precisa.

El hecho de que presumamos de nuestros éxitos en internet solo empeora la situación. Incluso si evitas la transparencia financiera, tus redes sociales pueden revelar todo. Nunca, jamás debes publicar fotos, grabaciones o relatos de tu vecindario. En la era digital, los astutos delincuentes pueden rastrear la dirección exacta de residencia analizando detalles arquitectónicos, vistas desde la ventana o elementos característicos del paisaje que compartes sin saberlo. Tales huellas digitales son una invitación a una confrontación física.

Esta teoría se confirma en la brutal realidad. Los medios suecos han informado sobre una serie de asaltos en los que los delincuentes sabían a qué venían. Un inversor, conocido por su actividad en la comunidad de criptomonedas, fue víctima de un ataque después de que sus ganancias se hicieran públicas. Un grupo de personas enmascaradas irrumpió en su hogar. No buscaban efectivo ni joyas; inmediatamente exigieron la contraseña de la cartera hardware y la frase de recuperación. Usando la violencia, obligaron a la víctima a ceder y retirar los fondos bajo condiciones de estrés y amenaza a su vida. Este trágico estudio de caso demuestra que en tales situaciones el precio no es solo la propiedad, sino también la seguridad.

¿Cómo protegerse? La clave es la discreción. La discreción es tu escudo. Nunca publiques fotos de un estilo de vida lujoso ni ningún elemento que pueda revelar tu ubicación. En cuestiones técnicas, implementa un sistema de Dos Carteras, conocido como Duress Wallet. Mantén una pequeña y mínima suma de cripto en una segunda cartera de fácil acceso. En caso de un asalto, entrega esa cartera. Esto puede satisfacer a los agresores y salvar tu patrimonio principal, que debe ser guardado en una ubicación segura y secreta, lejos de tu lugar de residencia. Recuerda, la seguridad en cripto no es solo protegerse de hackers, es proteger tu vida del mundo real.

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