Las palabras de Nic Carter son bastante desgarradoras: lo peor de 2025 no es por algún cisne negro, sino porque nadie se preocupa por la criptografía.
En 2022, aunque fue terrible, al menos el mundo entero estaba atento a las criptomonedas. En ese momento, se podía culpar la caída a catalizadores, eventos o a grandes figuras que fracasaron.
¿Y ahora? Ni siquiera se puede encontrar una razón. La IA, las siete grandes de la bolsa estadounidense, los centros de datos, la computación cuántica y las acciones de tierras raras son ahora el centro de atención. Las criptomonedas se sienten como un niño abandonado en una esquina, cayendo sin resistencia, nadie pregunta, el mercado está débil, la atención ha desaparecido, la oferta de compras se ha interrumpido, los efectos secundarios de DAT se han arrastrado hasta ahora.
¿Significa esto que el mercado alcista ha muerto?
No hay un ciclo de cuatro años.
No hay rotación de activos alternativos.
No hay espera de que llegue el viento.
La única forma de obtener ganancias en el futuro es una:
Crear verdaderamente algo que otros necesiten.
WEB3 se ve obligado por primera vez a enfrentar una realidad:
Sin tráfico como respaldo, sin narrativa que marque el ritmo, sin capital que te apoye en la valoración.
La capacidad de sobrevivir depende solo de si se puede crear valor.
