Alguien me preguntó, ¿por qué en el mercado de valores, las personas que realmente logran salir son siempre muy pocas?
He pensado en esta pregunta muchas veces.
No es porque el método sea demasiado difícil, ni porque el mercado esté demasiado mal,
sino porque la mayoría de las personas nunca han cruzado el umbral del "pensamiento".
Muchos traders parecen estar muy dedicados,
desvelándose, mirando el mercado, operando frecuentemente,
pero en esencia, están usando una ocupación emocional para ocultar su evasión del pensamiento sistemático.
Al perder, se apresuran a recuperarse;
al ganar, comienzan a soñar con hacerse ricos;
cambian de posición entre subidas y bajadas, alternando entre largo y corto, sus manos nunca se detienen.
Pero la pregunta realmente importante, casi nadie la ha hecho en serio:
¿Por qué estoy abriendo una posición aquí?
¿Cuáles son los supuestos, condiciones y puntos de fallo de esta decisión?
Los traders que pueden crecer de manera sostenida, nunca dependen de la cantidad de tiempo o intentos,
sino que mantienen un juicio independiente y tranquilo a largo plazo,
son responsables de cada operación y revisan cada error.
El trading y el aprendizaje no son diferentes,
no se trata de ver mucho o recordar mucho para progresar,
sino de pensar, verificar y corregir constantemente,
finalmente construyendo un sistema lógico que solo le pertenece a uno mismo.
La iluminación nunca es una inspiración momentánea,
sino el resultado de innumerables descomposiciones y reconstrucciones de uno mismo.