Cuando la actividad disminuye, los indicadores dejan de dar nuevas señales.
Los volúmenes se reducen, los cambios se vuelven menos perceptibles, las métricas habituales parecen estáticas.
Pero las métricas siempre registran lo que ya ha sucedido. No describen el proceso, sino que reflejan su resultado. La formación de la estructura comienza antes de que esto se vuelva medible.
En tales fases, la atención se desplaza de los números a la forma de comportamiento. ¿Qué movimientos desaparecen primero, dónde disminuye la reacción, qué áreas pierden relevancia? Estos signos rara vez atraen el interés masivo.