En fases de alta actividad, el mercado permite una amplia gama de comportamientos.
Las reacciones se superponen, la atención se dispersa, la estructura se vuelve ruidosa.
El silencio funciona de manera diferente. No apoya la actividad excesiva y no reacciona a estímulos débiles. Como resultado, el sistema gradualmente se deshace de movimientos innecesarios.
Este proceso no se ve como un cambio brusco. Ocurre lentamente y casi de manera imperceptible. El interés se debilita donde no hay una base interna y se mantiene donde la estructura es estable.