Quemando el 90% de $LUNC : Realidad vs Esperanza

Quemar una gran parte de $LUNC C a menudo suena como una solución perfecta. A primera vista, parece lógico. Menos monedas debería significar un precio más alto. Pero una vez que te alejas y miras los números, la imagen se vuelve mucho más clara.

Antes del colapso, la oferta total de LUNA estaba cerca de 300 millones de monedas. Después del desplome y la acuñación agresiva, la oferta explotó a casi 6.8 billones de LUNC. Ese enorme aumento es el problema central.

Ahora supongamos algo extremo. Imagina que el 90% de la oferta total se quema de forma permanente. Eso eliminaría alrededor de 6.12 billones de monedas. Incluso después de una quema histórica así, alrededor de 680 mil millones de monedas seguirían en circulación.

Sí, esto sería una reducción importante en comparación con hoy. Pero sigue siendo un número enorme si lo comparas con cualquier proyecto criptográfico establecido.

Aquí hay un simple chequeo de realidad. Para que LUNC alcance un precio de un dólar con 680 mil millones de monedas en oferta, la capitalización de mercado tendría que alcanzar 680 mil millones de dólares. Esa valoración es mayor que la de Bitcoin e incluso rivaliza con gigantes tecnológicos como Apple y Google. Esperar esto solo a través de la quema no es realista.

Esto lleva a una conclusión incómoda pero necesaria. Quemar por sí solo no crea valor. Los números no responden a las emociones, y los mercados no se mueven por esperanza. Los precios siguen la realidad económica.

Lo que realmente cambia el futuro de un proyecto es el uso real. Es la demanda genuina, los usuarios activos y una red que la gente realmente necesita. Las quemas graduales conectadas a una actividad real pueden ayudar, pero solo cuando el ecosistema está creciendo al mismo tiempo.

Quemar es una herramienta útil, pero no es la base. Construir viene primero.

La verdadera pregunta no es si podemos reducir la oferta rápidamente.

La verdadera pregunta es si podemos construir algo que perdure.