La mayor lección que aprendí este año fue que la paciencia y el control del riesgo importaban más que encontrar la entrada perfecta. Algunas de mis mejores decisiones en realidad fueron no operar durante momentos de alta volatilidad y esperar claridad en lugar de perseguir la euforia.
También me di cuenta de que llevar un diario de operaciones me ayudó a identificar patrones emocionales que no notaba antes. El mercado cambió constantemente en 2025, pero la disciplina se mantuvo relevante cada día.
Sigo aprendiendo, sigo mejorando — una operación a la vez.