Resumen:

  • Los expertos argumentan que 2026 es un año de preparación, con Bitcoin y Ethereum poco probables de ser comprometidos en los próximos 12 a 18 meses.

  • Romper RSA-2048 o ECDSA requeriría millones de qubits corregidos; las estimaciones citan menos de 1 millón para RSA-2048, y alrededor de 13 millones para Bitcoin.

  • NIST ha estandarizado cuatro algoritmos post-cuánticos y se esperan actualizaciones híbridas en 2026, mientras que 'cosecha ahora, descifra después' apoya la migración, no el pánico.

La computación cuántica sigue resurgiendo como el riesgo existencial de las criptomonedas, sin embargo, el último análisis de expertos llega a una conclusión sobria. 2026 parece ser un año de preparación, no un apocalipsis cuántico, porque la potencia de cálculo requerida para comprometer la criptografía que asegura las principales redes sigue siendo muy superior a las máquinas de hoy. La evaluación indica que es poco probable que Bitcoin y Ethereum sean comprometidos en los próximos 12 a 18 meses, incluso cuando la narrativa pública se vuelve más fuerte. Argumenta que los gerentes tratan los titulares cuánticos como una distracción en 2026 y se enfocan en los impulsores macro. Para los inversores, la pregunta práctica se convierte en qué tan rápido pueden los protocolos prepararse, gobernar y ejecutar actualizaciones sin interrumpir los mercados.

Lo que los expertos esperan en 2026 y cómo la criptografía puede responder

El argumento se basa en brechas técnicas difíciles. La computación cuántica criptográficamente relevante sigue fuera de alcance, y romper RSA-2048 o ECDSA requeriría millones de qubits corregidos por error. El análisis cita una opinión de que menos de 1 millón de qubits físicos podrían ser suficientes para romper RSA-2048, pero enfatiza que el hito sigue siendo teórico en lugar de desplegable. Para las firmas ECDSA de Bitcoin, cita una estimación de alrededor de 13 millones de qubits físicos utilizando el algoritmo de Shor. Eso se sitúa frente a procesadores que aún operan en cientos de qubits, dejando una brecha entre modelos y capacidad real. Esta distancia subyace a la opinión de que 2026 se trata de preparación, no de una ruptura criptográfica inminente.

Experts argue 2026 is a readiness year, with Bitcoin and Ethereum unlikely to be compromised in the next 12 to 18 months.

Por eso 2026 se describe como una pista de migración. Los estándares y mandatos están convirtiendo el trabajo post-cuántico en un plan operativo, con el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU. habiendo estandarizado cuatro algoritmos de criptografía post-cuántica y esquemas híbridos que se espera dominen las actualizaciones de infraestructura en 2026. La misma perspectiva apunta a un empuje de EE.UU. para actualizar los sistemas de seguridad nacional para 2027, y señala a Cloudflare, AWS y Google probando TLS post-cuántico. También destaca el trabajo de inventario global para mapear las dependencias criptográficas a través de las empresas. Para las cadenas de bloques, las actualizaciones impulsadas por consenso pueden ser organizadas deliberadamente, y los ciclos de desarrollo más largos pueden evitar migraciones apresuradas y costosas comunes en sistemas heredados.

La preocupación restante es el manual de “cosechar ahora, descifrar después”, donde los adversarios almacenan datos encriptados hoy para su futura descifrado. La prudencia supera al pánico porque la línea de tiempo es larga, y el análisis argumenta que los libros de contabilidad descentralizados y públicos reducen el rendimiento frente a las bases de datos centralizadas. También enfatiza la capacidad de la criptografía para cambiar estándares a través de la gobernanza y el consenso, una flexibilidad que los sistemas centralizados a menudo carecen. La conclusión para 2026 es proteger la estabilidad a corto plazo mientras se mapea la adaptabilidad a largo plazo y la alineación regulatoria, incluyendo la priorización de protocolos con rutas de actualización claras. La preparación cuántica se enmarca como progreso, y la amenaza material se posiciona para la década de 2030 en lugar de un shock repentino de la década de 2020 en general.