La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos elevó de forma significativa la tensión geopolítica global. El presidente Donald Trump afirmó que la acción tuvo como objetivo terminar con un régimen considerado ilegítimo por Washington y anunció que los EE. UU. administrarán Venezuela de forma temporal, hasta que se implemente una transición política "segura". Según Trump, Maduro responderá judicialmente en los EE. UU., mientras que el país sudamericano pasaría por una reorganización institucional y reestructuración del sector energético.
La reacción internacional fue inmediata. China condenó duramente la operación, calificándola como una violación del derecho internacional y de la soberanía venezolana, alertando sobre el riesgo de inestabilidad regional. Pekín reforzó la defensa del multilateralismo y de la no intervención. Por su parte, Rusia, a través del Kremlin, criticó la acción americana e indicó que cualquier cambio político debería ocurrir por vía diplomática, no militar, aumentando el roce entre Moscú y Washington.
En los mercados, el escenario genera incertidumbre. Activos de riesgo, como el Bitcoin y el mercado cripto, tienden a reaccionar con volatilidad ante el aumento de la tensión entre grandes potencias. El momento exige cautela, lectura fría del escenario macro y atención a los desarrollos geopolíticos, que ahora entran en el centro de las decisiones económicas globales.

