Simultáneamente, es probable que el gasto en defensa aumente. Mantener la presencia, la logística, la inteligencia y la estabilidad regional consume presupuesto. Esto generalmente beneficia a las empresas de defensa, pero también aumenta el riesgo geopolítico a corto plazo.
Otro punto crucial es que la energía está inextricablemente vinculada a la IA. La IA necesita electricidad, los centros de datos necesitan electricidad, y la electricidad necesita una fuente de energía estable y asequible. El petróleo y el gas natural siguen siendo la piedra angular del sistema energético global. Venezuela no solo tiene petróleo, sino que también posee aproximadamente 200 billones de pies cúbicos de gas natural, gran parte del cual sigue sin aprovechar. Por lo tanto, esto no se trata solo de petróleo, sino de la seguridad energética para la era de la IA, donde la demanda de electricidad aumentará drásticamente en los próximos años.
Desde una perspectiva geopolítica, es importante recordar que todos tienen sus razones para hacer lo que hacen, y esas razones a menudo no se informan en los medios. Además de Venezuela, Rusia también es uno de los países con grandes reservas de petróleo pesado. Si EE. UU. controla y explota efectivamente el petróleo pesado de Venezuela, debilitará el papel de Rusia en el mercado energético global.
Además, China es el mayor cliente de petróleo de Venezuela y ha invertido y prestado a Venezuela un total de más de $60 mil millones en la última década, principalmente a través de préstamos de petróleo por dinero y proyectos de infraestructura energética. Cuando EE. UU. obtenga el control del suministro de petróleo e infraestructura de Venezuela, los intereses económicos y estratégicos de China se verán afectados directamente. Esta podría ser una de las razones por las que China se opone a la acción de EE. UU., además de los argumentos oficiales sobre la soberanía o el derecho internacional.