1. La supuesta reducción del Estado no ocurre.
2. Nunca hubo reducción de impuestos tras una privatización.
3. El Gobierno paga más caro, porque ahora necesita cubrir la ganancia de la empresa.
4. Los privados venden bienes públicos a precio de banana.
5. La calidad prometida queda en la fantasía, porque la estructura privada busca la reducción de costos.
6. Usted paga por los servicios que antes no se cobraban más los mismos impuestos de antes.