Recientemente, se vio un video en el que un hombre ofrecía monedas de oro a las personas en la calle. Con total confianza, solo hizo una pregunta:
“¿Quieres esta moneda de oro?”
Si alguien decía que sí, se la daba. Si alguien se negaba, se mantenía completamente tranquilo y pasaba a la siguiente persona.
Lo que destacaba era que su confianza nunca disminuyó, ni siquiera un poco.
La razón detrás de su confianza era muy clara.
Cuando realmente sabes que lo que ofreces beneficiará a la otra persona, el rechazo deja de importar.
Si dicen que no, la pérdida no es tuya, es de ellos.
Esa es la verdadera confianza.$PAXG

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