TLDR:
El Departamento de Justicia habría vendido 6,3 millones de dólares en BTC incautados de Samourai Wallet, ignorando supuestamente una orden presidencial.
Una transferencia directa a Coinbase Prime sugiere una liquidación discrecional que evitó los protocolos estándar de custodia de USMS.
Los expertos legales señalan que esta acción contradice la política del actual gobierno de no vender activos digitales incautados.
Este lunes, un nuevo escándalo está sacudiendo los cimientos de las instituciones financieras de Washington. Según documentos recién obtenidos, el Departamento de Justicia (DOJ) podría haber violado la orden para una Reserva Estratégica de Bitcoin de EE. UU. al liquidar aproximadamente 6,3 millones de dólares en BTC.
Estos activos fueron confiscados de los desarrolladores de Samourai Wallet, una aplicación centrada en la privacidad, pero su venta ha provocado una tormenta política por supuestamente violar la Orden Ejecutiva 14233.

Conflictos regulatorios y Orden Ejecutiva 14233
Específicamente, esta orden prohíbe explícitamente la venta de Bitcoin confiscado, excepto en circunstancias muy específicas que los analistas legales afirman no se cumplieron en este caso.
Los datos en la cadena revelan que los fondos fueron enviados directamente a una dirección de Coinbase Prime el 3 de noviembre de 2025, evitando la custodia habitual del Servicio de Marshals de los Estados Unidos (USMS). Hasta hoy, esa dirección muestra un saldo cero, confirmando la ejecución de la venta.
Este movimiento es visto por muchos como un acto de desafío por parte del Distrito Sur de Nueva York (SDNY), que continúa procesando a desarrolladores de software no custodios a pesar de los memorandos del DOJ de 2025 que instaban lo contrario.
Mientras el sector cripto exige el cumplimiento con la Reserva Estratégica de Bitcoin de EE. UU., el presidente Donald Trump ha mostrado su apoyo a los desarrolladores afectados y se informa que está considerando amnistías presidenciales.
La liquidación de estos activos no solo pone en duda la cohesión interna del Departamento de Justicia, sino que también pone a prueba el compromiso de la administración con el fin de la "guerra contra las criptomonedas". Para los defensores de la soberanía digital, detener estas ventas discrecionales es el primer paso para consolidar la confianza en el nuevo marco financiero del país.

