En el momento en que haces clic en comprar todo, crees que esa es la llave hacia la libertad.
En realidad, es la tapa del pozo que se desploma bajo tus pies.
Todos han sido hipnotizados por los mitos de la riqueza repentina.
Mirando cómo las cuentas de otros se multiplican por decenas, viendo capturas de pantalla en el grupo pasar de unos miles a varios millones, ese pensamiento en el corazón crece como hierba salvaje:
"Yo también puedo hacerlo."
"Arriesga un poco, y la bicicleta se convertirá en motocicleta."
Como si solo con tener suficiente valor, el destino pudiera cambiarse. Incluso sientes que, si no arriesgas tu vida, esta vida entera se quedará estancada en la base.
Despierta.
Esto no es un guion de cambiar el destino, es una trituradora esperando tragarte.
Aceptar que solo eres una persona común es tu única coraza a prueba de balas en el matadero financiero.
Cuando esa ilusión de que puedes ganar controla tu cerebro, es cuando estás más cerca del abismo.
Mira ese gráfico de K.
En el segundo anterior, estabas fantaseando con cambiar de coche y de casa, el corazón latiendo tan rápido que parecía querer salir por la garganta.
En el siguiente segundo, una aguja roja se clava, el teléfono vibra, llega un mensaje de liquidación.
En ese momento, la mente está en blanco, el sonido a tu alrededor desapareció, solo queda el zumbido en los oídos.
Ese dolor de caer directamente del cielo al barro duele más que cortarse un trozo de carne.
Perder dinero es un pequeño problema, la verdadera locura es ver cómo se desmorona tu confianza, el arrepentimiento de querer acabar contigo mismo.
Imagina que siempre gritamos que queremos desafiar al destino.
Pero, ¿has considerado si puedes pagar el precio que te ha marcado el cielo?
Aquellos que pueden salir de un mar de cadáveres y sangre, o tienen una suerte increíble, o son tan crueles que no tienen humanidad.
Mira a tu alrededor, ¿tienes esa determinación de arriesgar la supervivencia de toda tu familia? ¿Tienes esa mentalidad de comer fideos instantáneos sin cambiar de expresión incluso después de perderlo todo?
Si no lo tienes, no toques el botón de ALL in.
Eso está destinado a los fugitivos, no a personas como tú que quieren vivir bien.
Si ahora ya estás en el juego, sufriendo tanto que no puedes respirar.
No te apresures a recuperar lo perdido, no te apresures a tirar lo último que queda de tu carne y sangre.
Aceptar que has metido la pata no es vergonzoso.
En este círculo loco, resistir la tentación de actuar, aceptar las pérdidas y salir es más difícil que ganar dinero.
Ese sufrimiento, en realidad, está pagando por tu avaricia.
Muerde el bullet y aguanta.
Mientras haya vida, mientras el corazón no esté completamente muerto, mientras no sigas fantaseando con enriquecerte de la noche a la mañana.
Incluso si tienes que hacer entregas, incluso si debes empezar de nuevo, esta comida la comerás con tranquilidad y dormirás bien.
En comparación con los números en tu cuenta, esta sensación de estar vivo es la verdadera.
No pongas tu vida en juego, la mesa de juego siempre estará ahí, pero tus fichas no deberían ser tu vida.