Hay una frase que podría doler: en el mundo de las criptomonedas, quienes más pobreza tienen, más fácilmente pierden dinero.

Cuanto más pobre es una persona, más quiere ganar de golpe, y más arriesgada se vuelve.

El resultado es que quienes más pobreza tienen, tienen menor capacidad para soportar riesgos y menor resistencia psicológica, lo que los hace más propensos a que sus emociones interfieran con sus operaciones.

La clave para romper este círculo podría ser dos:

Primero, tratar de obtener una fuente de ingresos relativamente estable y con buen costo-beneficio. Trabajar como empleado no servirá para cambiar de vida, pero sí proporciona una base para resistir riesgos y mejorar el estado mental. Que sea de buen costo-beneficio significa que los ingresos puedan cubrir los gastos básicos y no requieran demasiado esfuerzo, dejándote con suficiente energía para operar.

Segundo, gestionar bien las posiciones y las emociones. Divide tu capital en tres partes: una parte en U, reservada como precaución y con bajo nivel; una segunda parte para inversiones sólidas, como BTC; y una tercera parte para inversiones de alto riesgo, destinada a oportunidades de gran retorno con poco capital. Lo que compres, ya sea MEME, Perp, altcoins o acciones estadounidenses, dependerá de tus intereses y estilo de operación.

La gestión emocional se basa en la gestión de posiciones. Cómo exactamente hacerlo, el hermano Fēng no lo sabe, es su mayor debilidad.