El trato que hizo rico a América
En 1944, mientras la Segunda Guerra Mundial estaba terminando, 44 países se reunieron en Bretton Woods, Nueva Hampshire, para diseñar un nuevo sistema monetario global. Europa y Asia estaban devastadas. Estados Unidos no lo estaba—y poseía aproximadamente el 75% del oro del mundo. América escribió las reglas.
El acuerdo era sencillo:
El dólar estadounidense se convirtió en la moneda de reserva mundial
Otros países fijaron sus monedas al dólar
Estados Unidos prometió convertir dólares en oro a 35 dólares por onza
Para el resto del mundo, los dólares parecían "tan buenos como el oro". Pero había un defecto oculto: solo Estados Unidos podía imprimir dólares, y todo el mundo se veía obligado a usarlos para el comercio.
Esto dio a América lo que se conoció como "privilegio exorbitante". Mientras otros países tenían que ganar dólares mediante sus exportaciones, Estados Unidos podía imprimir dinero, acumular déficits y exportar inflación con pocas consecuencias.
El economista Robert Triffin señaló más tarde la contradicción fatal: para suministrar dólares al mundo, Estados Unidos tenía que seguir acumulando déficits—pero cuantos más dólares imprimía, menos oro tenía para respaldarlos. El sistema requería un fracaso inevitable.
A finales de la década de 1960, países como Francia se dieron cuenta de que Estados Unidos estaba imprimiendo muchos más dólares de los que sus reservas de oro podían respaldar. Comenzaron a exigir oro en lugar de papel. Estados Unidos no pudo seguir el ritmo.
El 15 de agosto de 1971, el presidente Nixon cerró la "ventana de oro", poniendo fin a la convertibilidad del dólar y rompiendo el acuerdo de Bretton Woods. De la noche a la mañana, el dólar se convirtió en dinero fiduciario puro, respaldado por nada.
Sin embargo, el dólar siguió siendo la moneda de reserva mundial—porque el comercio global, el precio del petróleo y la deuda ya estaban atados a él. El mundo no pudo escapar.
Ese poder aún existe hoy. Cada vez que se imprimen dólares:
Las ahorros pierden valor
Los precios suben
La capacidad de compra disminuye
El sistema de Bretton Woods no terminó—evolucionó hacia algo peor. El dólar ya no está respaldado por oro, sino solo por la fe.
En 1944, América obtuvo el poder de imprimir el dinero del mundo. Todos los demás recibieron la factura.

