TLDR

  • Chen Zhi, presidente del Grupo Prince, fue arrestado en Camboya y extraditado a China.

  • Está vinculado a una red de estafas de "cerdo matadero" y operaciones de trabajo forzoso.

  • Estados Unidos afirma haber realizado la mayor incautación de Bitcoin en su historia a partir de este botín.

Este miércoles, el empresario y fundador del conglomerado Prince Group, Chen Zhi, fue detenido y deportado a China en una operación que está sacudiendo los cimientos de la ciberseguridad global. Las autoridades de Beijing solicitaron su traslado tras una investigación conjunta que vincula al empresario con una red criminal y un fraude de criptomonedas de 15.000 millones de dólares en Bitcoin.

El magnate, cuya ciudadanía camboyana fue revocada a finales del año pasado, fue identificado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ) como el cabecilla de una vasta operación fraudulenta. Según las autoridades, la red operaba a través de complejos de estafas basados en trabajo forzado en Camboya, especializándose en la técnica de "matanza de cerdos" una forma de estafa romántica e inversora que genera miles de millones en ganancias ilícitas.

Crypto scam

Conflicto geopolítico sobre el secuestro de Bitcoin

Este caso se ha escalado hasta convertirse en una disputa diplomática de alto nivel. En octubre, el DOJ inició una acción de confiscación sin precedentes para recuperar los beneficios de este fraude de criptoactivos de 15 mil millones de dólares, que incluye cientos de millones en activos inmobiliarios.

Sin embargo, China ha respondido con acusaciones directas contra Washington, alegando que parte de estos fondos proviene de un robo cibernético anterior contra una granja minera china en 2020. Si bien Pekín afirma que el gobierno estadounidense orquestó el robo de más de 120.000 BTC, las autoridades norteamericanas sostienen que los activos bajo su custodia son el resultado directo de lavado de dinero y estafas relacionadas con Chen Zhi y sus entidades.

En resumen, la captura de este supuesto líder representa un golpe significativo para las redes criminales que utilizan activos digitales para lavado de dinero. El destino del fraude de criptoactivos de 15 mil millones de dólares sigue siendo incierto, ya que China y los Estados Unidos discuten la legitimidad y propiedad de los fondos secuestrados, estableciendo un precedente crucial en la jurisprudencia de activos cripto y la cooperación internacional.