El interés... no es simplemente un beneficio,
sino una estrategia para gestionar la paciencia de las personas.
El interés crea un ser humano "paciente de forma pasiva":
• No arriesga
• No rechaza
• No cambia
• Solo espera el retorno
Y este modelo... es ideal para cualquier sistema que desee continuar sin resistencia.
El sistema de interés busca un crecimiento ilimitado en un mundo limitado, a costa del débil
y esto es una contradicción cósmica que no puede durar mucho tiempo.
El sistema financiero moderno no se ha construido solo con números,
sino con una confianza excesiva y la compra del tiempo.
Te dice:
"Deja tu dinero con nosotros,
recibe una pequeña recompensa,
y no preguntes demasiado."
El interés aquí no es generosidad...
sino el precio de la tranquilidad.
El error de los países no fue solo usar el interés, sino convertirlo en estándar de valor, vincular la dignidad humana con él y etiquetar la rendición como estabilidad, lo cual es más peligroso que el interés mismo.
Por eso, la prohibición del interés no fue solo religiosa,
sino una protección para el ser humano antes que una ley.
Como si el mensaje dijera:
"No compres la paciencia de las personas con una promesa financiera."
Las leyes de la historia son claras:
Dios concede plazo... pero no olvida.
Y la pena no siempre es un colapso,
sino la pérdida de valor... hasta que el poder ya no tenga efecto.
No buscamos la caída de nadie,
sino comprender las leyes... para no ser aplastados por ellas.
Por eso:
• Vigilar el mercado no es avaricia
• Buscar alternativas no es caos
• Y la conciencia financiera hoy... es una necesidad, no un lujo
El mercado no recompensa a los ignorantes,
sino a quienes entienden antes de actuar.