WW3 es un titular poderoso, pero un análisis débil. La tensión geopolítica no equivale a un colapso inmediato del mercado.

Cada ciclo tiene su narrativa del fin del mundo: inflación, guerra, ahora mapas con flechas.

Los mercados no se derrumban porque el mundo sea peligroso, sino porque están sobrelendados y se agota la liquidez.

El miedo vende contenido.

La liquidez mueve los precios.