El favorito del mundo cripto cae por las claves que están protegidas, no por las promesas que se venden.

Elige la confianza construida a partir de matemáticas frías, no la seducción de las velas verdes.

Su amor no es por los precios que se disparan de la noche a la mañana,

sino por los principios que perduran cuando el mercado pierde la razón.

Aquí, la lealtad se pone a prueba por la volatilidad,

y los fieles nunca son los más ruidosos—

son aquellos que conservan las claves,

aunque el mundo esté en pánico.