📉 Las tensiones globales están aumentando y las acciones están reemplazando las palabras.

Los Estados Unidos han pasado de las sanciones económicas y han comenzado a interceptar y confiscar físicamente petroleros vinculados a Venezuela y Rusia en el mar. Esto marca una rara escalada: el cumplimiento marítimo directo en lugar de restricciones puramente administrativas.

Al mismo tiempo, la OTAN está aumentando la preparación militar, repositionando aviones y fuerzas navales, señalando una preparación para una posible inestabilidad en lugar de ejercicios rutinarios.

Estos desarrollos provienen de presiones a largo plazo:

El enfoque de EE. UU. en las vastas reservas de petróleo de Venezuela se intensificó tras los esfuerzos por debilitar el gobierno de Maduro.

Mientras Europa reducía su dependencia de la energía rusa, Venezuela se convirtió en un proveedor alternativo para Rusia y China, ahora bajo una presión más estricta por parte de EE. UU.

Las sanciones ya no son simbólicas; se están haciendo cumplir a través de persecuciones y allanamientos de barcos.

Esto no es un movimiento inmediato hacia una guerra abierta, pero sí representa un cambio del poder económico al involucramiento militar directo en el mar, con el objetivo de controlar los flujos energéticos, debilitar alianzas y forzar negociaciones.

Esto no es caos: es geopolítica calculada. Aún así, el mundo se está acercando más a un enfrentamiento de poder serio, no solo a conflictos retóricos. 🚨

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