#Memecoins como activos de atención $PEPE
Las monedas meme hacen explícita esta dinámica al transformar la atención en un activo financiero directo. Acortan el camino entre visibilidad y valor. Mientras que otros proyectos intentan justificar su precio mediante promesas futuras, las monedas meme operan en el presente continuo: valen mientras circulan.
Este modelo no es frágil por ser simbólico. Es frágil únicamente cuando pierde ritmo de atención. No es la ausencia de utilidad lo que mata una moneda meme, sino el olvido.
En este sentido, la comunidad no es accesorio: es infraestructura viva. Cada publicación, imagen, chiste o repetición actúa como mantenimiento del sistema. La moneda continúa existiendo porque continúa siendo vista. Del capital financiero al capital narrativo
La economía de la atención produce una nueva forma de capital: el capital narrativo. Los proyectos acumulan valor no solo en efectivo, sino también en reconocimiento. Las narrativas coherentes funcionan como reservas simbólicas que pueden reactivarse en cualquier momento.
Esta lógica acerca el mercado y la cultura de manera irreversible. Ya no se trata de "marketing" alrededor de un producto, sino de productos que son, ellos mismos, narrativas en circulación.
Las monedas meme no crean esta realidad. Simplemente la hacen imposible de ignorar.
La atención no es distracción: es poder
Tratar la atención como algo fútil es un error analítico. La atención organiza decisiones, dirige recursos y construye consensos. Quien controla flujos de atención controla, indirectamente, flujos de valor.
Lo que está en juego no es solo qué moneda gana, sino qué forma de coordinación se impone. Los sistemas basados en atención no eliminan el cálculo económico: lo subordinan a la visibilidad.
Así, la economía deja de ser solo un sistema de producción y cambio. Se convierte en un sistema de presencia.