Las stablecoins podrían estar a punto de experimentar un cambio masivo en la finanza global. Bloomberg Intelligence ahora proyecta que los flujos de pagos mediante stablecoins podrían alcanzar los 56,6 billones de dólares para 2030, una subida espectacular respecto a los 2,9 billones de dólares registrados en 2025.
Según el informe, USDT continúa dominando los pagos cotidianos y el uso en mercados emergentes, mientras que USDC sigue siendo la opción preferida en DeFi. Juntas, impulsaron más del 95% del volumen récord de transacciones del año pasado.
Lo interesante es la rapidez con la que la finanza tradicional está avanzando. Western Union, MoneyGram e incluso Zelle están desarrollando sistemas de liquidación basados en stablecoins, y países como Canadá y el Reino Unido están preparando sus propios marcos regulatorios.
Cada vez queda más claro que las stablecoins no son solo una tendencia cripto: se están convirtiendo en infraestructura de pago real con alcance global.
La gran pregunta ahora es: ¿qué tan rápido cambiará el mundo hacia dólares digitales?
