mira con una sonrisa, amigo..
Dos monedas.
Una — recuerdo.
Otra — tentación.
No sabes,
qué estás sosteniendo.
Y ya has pulsado.
¿Hacia dónde?
Ahí queda congelado un momento determinado —
queremos recuperarlo,
encontrar la cadena en ese sentido
y fijarlo en cada "penso"...
¡Detente! — nos dice esa gráfica,
no una tráfico desenfrenado, evaluado.
Es el pulso de la cadena de bloques — en un nudo astuto,
y ya hay una huella: el alma — en la cadena.
Así que no corramos tras el beneficio,
en los errores del puzle — con tristeza.
Esa es la verdadera precio — no solo en cifras,
sino en un momento, ya congelado en el pensamiento...
¿Dónde está esa gráfica que mostraremos al mundo?



