Declaraciones recientes atribuidas al coronel (retirado) de ejército de EE. UU. Lawrence Wilkerson han reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de los portaaviones modernos en una era de guerra de misiles avanzados. Según la afirmación, un solo misil ruso «Oreshnik» podría destruir potencialmente un portaaviones estadounidense completamente equipado, incluidos sus aviones de combate y casi 5.000 personal, en aproximadamente 30 segundos.

Aunque esta afirmación es dramática, resalta un debate más amplio y muy real dentro de la estrategia militar global: la creciente amenaza de la tecnología de misiles hipersónicos y misiles anti-navío.

Comprender el papel del portaaviones

Los portaaviones han sido considerados durante mucho tiempo la columna vertebral del poder naval estadounidense. Sirven como bases aéreas móviles, capaces de proyectar fuerza en cualquier parte del mundo. Un solo grupo de ataque de portaaviones representa miles de millones de dólares en inversión y décadas de dominio militar.

Sin embargo, este dominio se construyó en una época en la que las amenazas eran más lentas, más fáciles de detectar y menos precisas.

La revolución de la amenaza de misiles

Los misiles modernos —especialmente los hipersónicos— viajan a velocidades superiores al Mach 5, se mueven de forma impredecible y reducen significativamente el tiempo de reacción de los sistemas defensivos. Rusia, China y otras potencias han invertido fuertemente en estas tecnologías, con el objetivo de contrarrestar la superioridad naval estadounidense.

El llamado misil Oreshnik, aunque no se detalla oficialmente en bases de datos militares públicas, se menciona frecuentemente en los debates sobre las capacidades de ataque de próxima generación de Rusia. Se cree que estos sistemas combinan una velocidad extrema, alta energía cinética y guía precisa, todo lo cual desafía los escudos de defensa antimisiles existentes.

¿Es realista la destrucción total?

Los expertos militares advierten contra tomar estas afirmaciones al pie de la letra. Los portaaviones estadounidenses están protegidos por múltiples capas de defensa, incluyendo:

Sistemas de defensa antimisiles Aegis

Guerra electrónica y contramedidas de radar

Navíos de escolta como destructores y cruceros

Protección contra submarinos

Destruir completamente un portaaviones con un solo misil es altamente improbable en condiciones reales de combate. Sin embargo, incluso dañar gravemente un portaaviones o forzarlo a salir de operaciones representaría un golpe estratégico y psicológico importante.

El panorama más amplio

Las declaraciones como estas tienen menos que ver con predecir resultados exactos y más con señalar un cambio en la dinámica global del poder. La era del dominio naval sin cuestiones está siendo desafiada por armas más rápidas, más inteligentes y más asequibles.

El mensaje real es claro:

La guerra futura priorizará la velocidad, la precisión y la disuasión sobre el tamaño y el costo.

Conclusión

Si un solo misil podría realmente destruir un portaaviones estadounidense en 30 segundos sigue siendo objeto de debate. Lo que no es discutible es que la tecnología de misiles modernos ha cambiado fundamentalmente la forma en que los ejércitos evalúan el riesgo, la defensa y la proyección de poder.

En el siglo XXI, incluso los símbolos más formidables de la fuerza militar ya no son invulnerables.#Binance #BTC走势分析 #WriteToEarnUpgrade $BTC