Acababa de liquidar el último contrato de BTC, el sabor amargo del pérdidas aún se pegaba en la garganta. Miraba fijamente los números rojos deslumbrantes en la pantalla, sin dormir en toda la noche. Entonces, vi este mensaje que CZ había compartido.

"Bank of America, 383 millones de dólares... Bank of America está comprando a gran escala."

En un instante, sentí una mezcla de emociones difícil de describir. Me sentía como un marinero que, en medio de una tormenta, había tenido que abandonar su barco, desesperado y desaliñado, mientras que a lo lejos, aquellos grandes barcos bien equipados avanzaban con calma, enfrentando las olas en dirección a la que yo había huido. Mi "venta precipitada por pánico" se convirtió en un telón de fondo para su "compra continua".

Qué irónico. Nosotros nos asustamos hasta el punto de deformarnos por unas pocas caídas en las gráficas horarias, mientras ellos miran tal vez las gráficas de los próximos diez años. Nosotros ampliamos nuestra codicia y miedo con apalancamiento, ellos planifican con tranquilidad a través de sus balances.

Esta vez, el mercado me dio otra lección: la brecha de información no es lo peligroso, lo mortal es la brecha de conocimiento y la brecha de mentalidad. Las instituciones votan con dinero real, no miran si subirá o bajará mañana, sino el cambio de una era. Y yo, aún me quedo atrapado en el juego de adivinar si subirá o bajará en el próximo instante.

El dinero perdido, lo considero como una cuota de aprendizaje. Pero esta vez, la lección que pagué con ese dinero es: cuando la siguiente ola de emociones nos azote, tal vez debamos detenernos a pensar: ¿quién está asustado ahora, y quién está aprovechando para recoger fichas con codicia? #BTC #CZ $BTC