Maldice a las criptomonedas, maldice a aquellos que han arruinado la vida de docenas de personas durante años, maldice a los funcionarios de criptomonedas, maldice a los creadores de mercado, que Dios no los deje sin castigo. Las criptomonedas no tienen valor desde el día en que entraron en la vida social y se han convertido en una red de fraude que es constantemente manipulada y destruida. Que Dios los castigue. Aún hay personas e instituciones autorizadas que hacen todo lo posible para mantener a la sociedad atrapada y saquear, no tienen ni conciencia ni miedo de Dios.