El jefe del Comando Europeo de EE. UU., el general Aleksus Grinkevich, ha alertado sobre lo que describió como una alineación creciente entre los principales rivales estratégicos de América.
Señaló que Rusia, China, Irán y Corea del Norte ya no actúan de forma aislada. En cambio, su cooperación se está ampliando a medida que su objetivo común—rechazar la influencia estadounidense—los acerca más. El conflicto en Ucrania refleja claramente este cambio. Mientras que el liderazgo estadounidense trabaja para poner fin a la devastadora guerra mediante la diplomacia, Beijing continúa financiando indirectamente la campaña militar de Moscú. Al mismo tiempo, Teherán suministra armas y experiencia técnica, y el personal militar de Corea del Norte permanece estacionado en Rusia cerca de la línea del frente ucraniano.
Grinkevich también destacó la actividad intensificada entre Rusia y China en el Ártico. Rechazó la idea de que estas misiones sean puramente exploratorias o científicas. Lejos de la investigación ambiental, las operaciones implican el mapeo del fondo oceánico y del terreno submarino, pasos críticos para mejorar las capacidades navales y de submarinos anti-OTAN.
Según el general, estos movimientos coordinados sugieren un esfuerzo calculado por parte de las potencias rivales para desafiar la fuerza militar occidental, tanto en tierra como bajo el mar, señalando una oposición más unificada y estratégica hacia Estados Unidos y sus aliados.


