Nadie se burla de un niño que aprende a caminar, porque es el comienzo del crecimiento;

tampoco desprecia a un anciano que camina con dificultad, porque es inevitable en la vida.

Y en cada profesión que practicamos, es una práctica de la vida. No necesitamos preocuparnos por si las palabras "perseverar" tienen sentido, ni angustiarnos por cuánto tiempo tomará este camino. Mientras sigas en el camino, cada esfuerzo está moldeando tu ser.

Mantén el equilibrio interior, no te avergüences por la lentitud, no desistas por la duración.