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Unidad Jurisdiccional en Materia de Privacidad
La Autoridad de Servicios Financieros de Dubái (DFSA) y la Autoridad Reguladora de Activos Virtuales (VARA) han finalizado un entorno regulatorio integral que no deja espacio para activos digitales que mejoren la anonimidad. A partir del 12 de enero de 2026, nuevas normas han reforzado la prohibición categórica de las monedas de privacidad en todo Dubái, incluido el Centro Financiero Internacional de Dubái (DIFC).
Las autoridades de Dubái definen los tokens de privacidad o criptomonedas con anonimato mejorado como activos que impiden el seguimiento de la propiedad o los flujos de transacciones. En virtud de las últimas actualizaciones, las principales monedas de privacidad como Monero (XMR) y Zcash (ZEC) están estrictamente prohibidas. Esta prohibición se extiende al uso de herramientas de anonimización como mezcladores o tumblers, incluido Tornado Cash, que están explícitamente prohibidos para su uso por parte de empresas reguladas.
Además, los tokens algorítmicos están sujetos a una supervisión intensa y a menudo se excluyen debido a preocupaciones sobre transparencia y su potencial para manipular el mercado.
Aunque el panorama regulatorio de Dubái está dividido entre zonas terrestres y el DIFC, ambos reguladores principales han convergido en una postura unificada contra los activos centrados en la privacidad. VARA, que supervisa Dubái terrestre y sus zonas francas, ha mantenido una prohibición explícita desde 2023. Esto prohíbe la emisión, cotización y facilitación de transacciones de cualquier criptomoneda con anonimato mejorado. Las violaciones bajo la jurisdicción de VARA pueden desencadenar multas que alcanzan decenas de millones de dólares, junto con la posible revocación de licencias comerciales.
El decidido movimiento de Dubái para prohibir estos tokens se produce en medio de un resurgimiento significativo a nivel mundial de activos centrados en la privacidad. Durante 2025, surgió una poderosa narrativa de mercado cuando los inversores buscaron refugio frente al aumento de la vigilancia en blockchain y los entornos regulatorios cada vez más "forenses". Este cambio transformó a las monedas de privacidad de una categoría minoritaria en una de las más resistentes del año.


