Varios exaltos dirigentes de la Reserva Federal de EE. UU. han coincidido en criticar la apertura por parte del Departamento de Justicia de EE. UU. de una investigación penal contra el presidente de la Fed, considerándola un paso sin precedentes.
Figuras como Janet Yellen, Ben Bernanke y Alan Greenspan han advertido que la investigación podría amenazar la independencia del banco central estadounidense. Según ellos, la politicización de la política monetaria podría causar daños graves a la confianza del mercado y a la capacidad de controlar la inflación.
Aunque el gobierno afirma no estar interviniendo, el caso ha generado un gran debate sobre los límites entre el poder judicial y la independencia de la Fed. Los mercados financieros globales, por tanto, se han vuelto más cautelosos ante los riesgos institucionales en EE. UU.