Las criptomonedas no crecen por la velocidad con la que se crean nuevos tokens, sino por la cantidad de confianza que puede sostener el ecosistema.
Los lanzamientos sencillos de tokens redujeron la barrera de entrada: una herramienta poderosa cuando se utiliza con responsabilidad.
Pero sin estándares, educación y responsabilidad, la atención se convierte en ruido, y la innovación tiene dificultades para destacar.
La adopción a largo plazo depende de más que liquidez y moda. Depende de credibilidad, casos de uso reales y proteger a los nuevos usuarios de experiencias que convierten la curiosidad en desconfianza.
La siguiente fase de las criptomonedas no se trata de más tokens. Se trata de mejores tokens.