Estados Unidos ha comenzado la retirada de parte de su personal de bases militares en el Medio Oriente como medida preventiva, tras las autoridades iraníes advertir a países vecinos de que las bases estadounidenses podrían ser atacadas si Washington lanza una ofensiva.
Fuentes militares escuchadas por Reuters afirman que las señales apuntan a la posibilidad de una acción militar por parte de EE. UU., aunque reconocen que la imprevisibilidad forma parte de la estrategia del gobierno del presidente Donald Trump. Públicamente, Trump ha adoptado un discurso de cautela, diciendo que observa la evolución de la crisis y que ha recibido información que indica una reducción en las muertes provocadas por la represión iraní, sin descartar una intervención.
Las autoridades europeas e israelíes evalúan que una acción de EE. UU. podría producirse en las próximas 24 horas, aún sin definición clara de alcance o momento. Qatar confirmó la reducción del personal en la base aérea de Al Udeid, la mayor base estadounidense en la región, y el Reino Unido también inició retiradas preventivas.
El contexto es la ola de protestas en Irán, descrita como la más violenta desde la Revolución de 1979. Las estimaciones oficiales hablan de más de 2.000 muertos, mientras que organizaciones de derechos humanos señalan más de 2.600, con Teherán atribuyendo la crisis a la interferencia externa y gobiernos europeos condenando la represión.
Análisis: El escenario aumenta la incertidumbre y favorece la volatilidad. Para las criptomonedas, esto suele significar movimientos amplios, con BTC liderando y las altcoins más frágiles hasta que haya claridad sobre el desenlace geopolítico.

