La Ley CLARITY está emergiendo como un punto focal en un conflicto creciente entre los bancos estadounidenses y las plataformas de cripto sobre cómo se distribuye y se monetiza el valor denominado en dólares. Aunque se presenta como una ley de estructura del mercado, la verdadera batalla gira en torno a las recompensas de stablecoins y si funcionan como intereses bajo otra denominación.

Las recompensas de stablecoins permiten a los usuarios obtener rendimientos cercanos a los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto plazo simplemente manteniendo tokens vinculados al dólar en plataformas de cripto. Esto desafía directamente a los bancos, cuyas tasas de depósitos minoristas siguen estando muy por debajo de los benchmarks gubernamentales. Como resultado, los bancos temen salidas de depósitos, mayores costos de financiamiento y la pérdida de relaciones con clientes vinculadas a cuentas de cheques y ahorros.

Ahora los legisladores intentan trazar una línea legal entre los intereses prohibidos de "mantener para ganar" y las recompensas permitidas basadas en lealtad o actividad. Si bien los emisores podrían estar restringidos a pagar intereses, las plataformas aún pueden ofrecer recompensas que se sienten económicamente similares, desplazando la presión competitiva hacia la capa de distribución en lugar del propio token.

Con las reglas de DeFi en gran medida sin resolver y las recompensas de stablecoins ganando terreno, el debate sobre CLARITY destaca una pregunta estructural más profunda: si las stablecoins permanecerán simples "efectivo digital" o evolucionarán hacia una alternativa plenamente desarrollada a los depósitos bancarios en el sistema financiero estadounidense.