Estoy analizando Dusk como infraestructura para mercados que necesitan tanto confidencialidad como responsabilidad. La tensión es familiar: los operadores y emisores no quieren que todas las posiciones y contrapartes se expongan, pero los reguladores y auditores aún necesitan una forma de verificar que se siguieron las normas. Dusk utiliza pruebas de conocimiento cero para que los saldos y transferencias permanezcan confidenciales, pero puedan validarse de forma segura. Cuando se requiere supervisión, la idea es la divulgación selectiva: mostrar únicamente lo que la parte adecuada necesita ver.

También están incorporando cumplimiento en la pila. Los componentes de identidad y permisos permiten a las aplicaciones verificar quién puede poseer o mover un activo, aplicar restricciones de transferencia y aplicar reglas específicas del activo que son importantes para valores tokenizados y activos reales representativos. La cadena es modular: una capa de liquidación se enfoca en consenso, disponibilidad de datos y finalidad, mientras que un entorno compatible con EVM apoya contratos inteligentes para el desarrollo de aplicaciones. DUSK se utiliza para el staking y para pagar las tarifas de la red.

En la práctica, un emisor puede acuñar un activo regulado, una plataforma puede gestionar operaciones cumplidoras y la liquidación puede realizarse en cadena sin convertir todo el sistema en un tablero público. A largo plazo, su objetivo es crear vías completas de extremo a extremo: emisión, negociación y liquidación, con privacidad por defecto y auditorías cuando sea necesario. Estoy observando si logran equilibrar usabilidad y cumplimiento con el tiempo.

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