Él entró en el mundo de las criptomonedas en 2021, sin entender mucho sobre el mercado, sin embargo, la sensación era que no comprar era lo más aterrador.

Abrir el teléfono y verlo verde, abrir YouTube y ver a la gente hablando de oportunidades, del futuro y de que somos afortunados porque estamos en este mercado a tiempo. Él compró, de forma muy natural, como cuando uno entra en una multitud que grita de alegría.

La categoría en ese momento tenía el aspecto correcto de la época: Sandbox, Mana – el metaverso es el futuro; Shiba Inu, Saitama Inu – tan populares que uno siente que no comprar sería un desperdicio; HBAR, VET – tecnología buena, una historia atractiva. Y luego los errores que más tarde, al recordarlos, solo provocan silencio: SafeMoon, Landshare… si alguien todavía los recuerda, probablemente alguna vez siguió el canal de ese chico vietnamita.

Hay ganancias, pero no se cierran. Porque todos dicen: todavía es solo el principio.

Entonces el mercado se ralentiza.

No se derrumbó. No hubo pánico.

Solo que cada día el precio es un poco más bajo que el día anterior, muy suave, pero lo suficientemente largo para que la confianza se desgaste poco a poco.

Él seguía los canales de YouTube grandes: DCA ganará, sigue comprando, los activos siempre aumentan con el tiempo. Él compró más, compró más. Pero hay monedas que nunca se recuperan. No porque no haya esperado lo suficiente, sino porque ya se han retirado del juego.

El mercado era tan aburrido que ni siquiera le interesaba abrir la aplicación.

La decisión más difícil fue cuando él aceptó eso. Vender las altcoins, cortar pérdidas, guardar silencio. Y convertir casi todo en Bitcoin. No por soñar con hacerse rico, sino porque en ese momento, Bitcoin era la única cosa que nunca había desaparecido tras cada ciclo.

El mercado se recupera después. No con el mismo estruendo que en 2021. Bitcoin sube lentamente, y precisamente esa lentitud lo fue llevando poco a poco a la orilla. No borró los errores pasados, pero fue suficiente para que aún estuviera presente en el mercado.

Para 2025, los beneficios regresan. Ya no con entusiasmo, solo con una sensación de alivio, como alguien que acaba de nadar a través de una corriente fuerte.

Al llegar a 2026, él ya no miraba el mercado con los mismos ojos. Entendió que el momento más peligroso no era cuando todos tenían miedo, sino cuando la gente empezaba a creer nuevamente. Por eso eligió permanecer inmóvil, observar y mantener la disciplina.

Este ensayo no tiene como objetivo aconsejar comprar o vender.

Solo para decir que: si alguna vez has sido 'salvado', has pasado por temporadas de FOMO, entenderás por qué a veces no hacer nada es la única manera de sobrevivir a un ciclo.

El mercado aún tendrá olas.

Pero solo las personas que aún están despiertas y tienen dinero

solo pueden seguir nadando sin ser arrastrados.

#BTC