La plata retrocedió bruscamente tras alcanzar un nuevo máximo histórico, cayendo alrededor de un 5 % en una rápida reversión que destaca la creciente volatilidad en los activos tradicionales refugio.
En contraste, el Bitcoin continuó mostrando una fuerza relativa, manteniéndose por encima de los 96.000 dólares a pesar de la turbulencia en los mercados de metales.


