Las criptomonedas no fallaron por falta de innovación.
No fallaron porque no estuvimos coordinados.
Durante años, ser ruidoso fue suficiente.
Pero el ruido no construye sistemas, solo crea momentos.
Lo que está cambiando ahora es evidente.
La siguiente fase de las criptomonedas no se trata de moverse más rápido.
Se trata de moverse juntos.
Las DAOs están comprendiendo que la velocidad sin alineación conduce al caos. Cuando los incentivos, la información y las decisiones se comparten, el progreso se multiplica.
Ahí es donde importa una infraestructura sólida: ayudar a las comunidades, desarrolladores y usuarios a avanzar en sincronía, no en silos.
2026 no recompensará a las comunidades más ruidosas.
Recompensará a las que saben cómo coordinarse.

