Muchos proyectos de almacenamiento descentralizado han fracasado, no debido a una mala idea, sino debido a una economía interna desequilibrada.
En este artículo, analizaremos la moneda Walrus, más allá del precio, y nos preguntaremos:
¿Es el token una parte real del sistema, o simplemente una adición formal?
Función del token dentro de la red
La moneda Walrus se utiliza en:
Pagar los costos de almacenamiento
Incentivar a los proveedores de recursos
Asegurar la red económicamente
Pero la pregunta más importante:
¿Son estos usos obligatorios y necesarios o se pueden omitir?
Demanda real frente a demanda ficticia
Cualquier código exitoso necesita:
Demanda generada por el uso
No solo sobre especulación
En el caso de Walrus:
Cada almacenamiento real genera demanda
Y cada expansión en el uso aumenta la necesidad del código
Y esto crea una relación saludable entre: crecimiento técnico ← demanda económica.
El problema de los incentivos en el almacenamiento descentralizado
Si las recompensas son:
Muy alta → inflación
Muy baja → huida de participantes
El diseño de Walrus intenta lograr un equilibrio delicado:
Recompensa por continuidad
No comportamiento oportunista
Comparado con otros proyectos de almacenamiento
Muchos proyectos se han centrado en:
Atraer mineros
Sin pensar en el usuario final
Walrus, por otro lado, conecta:
Calidad del servicio
Con sostenibilidad del retorno
Y esta es una diferencia fundamental.
Riesgos económicos
Sin embargo, existen riesgos reales:
Lentitud en la adopción
Baja demanda temprana
Competencia de soluciones más baratas
El éxito del código depende del éxito de la red misma.
Resumen
La moneda de Walrus no está diseñada para la especulación rápida.
Es un código de infraestructura, y su verdadero valor solo se muestra si la red se utiliza realmente.

