#dusk $DUSK #gop

La lluvia llegó sin aviso, golpeando los techos como dedos curiosos. Las calles se ablandaron, el polvo desapareció y la ciudad se detuvo. Los vendedores retiraron lonas, los niños persiguieron charcos, y el aire volvió a aprender a respirar. Las ventanas se empañaron con pensamientos silenciosos. En algún lugar, un tren suspiró, llevando historias entre estaciones. El cielo cosió hilos grises sobre la luz de la tarde, perdonando el calor de ayer. Las hojas aplaudieron suavemente. El tiempo se ralentizó hasta un ritmo de escucha. En esa breve hora húmeda, las preocupaciones se diluyeron, los planes descansaron y la esperanza se sintió práctica—pequeña, fresca y constante, como el agua que encuentra su camino a casa. La noche llegó suavemente, los paraguas se doblaron, los corazones se calentaron y las calles recordaron pasos mucho tiempo después de la lluvia.