La presión reguladora en Europa ha hecho más evidente una cosa: la privacidad por sí sola no es suficiente.

Muchos sistemas de privacidad asumen que la conformidad puede añadirse más adelante mediante informes fuera de la cadena o intermediarios de confianza. Dusk toma un camino diferente. La conformidad se trata como una característica a nivel de protocolo. La propia cadena define cómo se produce la divulgación.

En Dusk, la auditabilidad es opcional pero garantizada criptográficamente. Un emisor de activos o participante puede revelar detalles de las transacciones de forma selectiva, utilizando pruebas en lugar de confianza. Esto significa que los reguladores o auditores pueden verificar la actividad sin obtener una visibilidad completa sobre todo lo demás.

Esto es importante hoy porque los marcos europeos exigen cada vez más la trazabilidad bajo demanda, no una transparencia permanente. El diseño de Dusk se alinea con esa realidad. La privacidad es la opción predeterminada. La divulgación es explícita. La ejecución es matemática, no procedural.

La ventaja es una clara alineación con los mercados regulados. La contrapartida es la complejidad. Incorporar la conformidad en el protocolo eleva el nivel de las herramientas, la experiencia de usuario y la educación de los desarrolladores. Es más lento que externalizar la conformidad a terceros.

Pero refleja una suposición clara: las finanzas reguladas no aceptarán la privacidad sin responsabilidad.

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