Cómo no se debe operar
Ayer me ocurrió una historia loca que muestra muy bien cómo no se debe operar, incluso si al final todo termina con beneficios. Al principio entré en una operación corta con una sola moneda privada, el mercado fue en contra, la posición fue completamente eliminada y la operativa comenzó con una pérdida incómoda. En lugar de detenerme, cambiar de estrategia y esperar un nuevo setup, decidí entrar nuevamente con la misma idea, en la misma dirección, básicamente por terquedad: «la última vez entraré y veré qué pasa». Esa es precisamente la locura de la que escribí ayer.