El mercado cripto no carece de estrategias, indicadores ni instructores de trading. Pero en la práctica, la mayoría de los traders pierden dinero debido a reacciones muy instintivas del ser humano: miedo a perder lo que ya se tiene y esperanza de que lo que se perdió vuelva a aparecer.
Cuando una operación está generando ganancias, aunque solo sea un par de porcentajes, comienza a surgir una sensación de ansiedad. El trader teme que el precio gire, teme perder la pequeña ganancia recién obtenida, y decide cerrar la operación antes de tiempo, aunque la tendencia principal aún no se haya roto. Así, las ganancias quedan bloqueadas demasiado pronto, nunca alcanzando su verdadero potencial.
Por el contrario, cuando la orden comienza en negativo, la psicología es completamente diferente. El trader no quiere aceptar que está equivocado, alimentando la esperanza de que el precio se recuperará, solo necesita volver al punto de entrada para salir. Esa esperanza hace que la pérdida se prolongue cada vez más, cortando las pérdidas cada vez más tarde, e incluso convirtiendo un pequeño error en una gran pérdida. La gente siempre cree que lo perdido puede volver, pero el mercado no tiene la obligación de satisfacer ese deseo.
El problema se vuelve aún más grave cuando el trader opera demasiado. Cada entrada es una decisión, y cada decisión está influenciada por las emociones, expectativas, miedos y también el arrepentimiento de las operaciones anteriores. Cuantas más operaciones se realicen, mayor será el número de decisiones emocionales, más fácil será romper la disciplina, y la acción de operar para recuperar se convierte en un hábito que se presenta sin que uno se dé cuenta.
Mientras tanto, las tarifas de transacción y financiamiento van mermando la cuenta poco a poco. Muchos traders no pierden por un gran desplome, sino que mueren lentamente por entrar y salir continuamente, con beneficios pequeños que no son suficientes para cubrir las tarifas, mientras que las pérdidas se vuelven cada vez más pesadas. La cuenta no se quema de inmediato, pero se debilita con el tiempo.
Después de muchas veces de pagar el precio, no pocas personas se dan cuenta de una cosa: a veces, estar quieto en una buena posición resulta ser mucho más efectivo que operar continuamente. Un plan claro, con pocas intervenciones y decisiones, ayuda al trader a mantener sus ganancias y, lo que es más importante, a mantener su psicología.


