Diseñado para el mundo real, no para el ideal

Dusk está moldeado por la forma en que realmente funciona la financiación regulada, no por cómo la gente desearía que funcionara. En lugar de tratar el cumplimiento como algo añadido posteriormente, se integra directamente en el diseño del sistema. Las normas regulatorias no son un pensamiento posterior, sino parte de la base. La verificación puede realizarse sin exponer todo, las auditorías pueden aplicarse cuando sea necesario, y el comportamiento permanece lo suficientemente predecible como para que las instituciones puedan operar sin salir de los límites legales o operativos.

Un concepto que a menudo se simplifica en exceso es la divulgación selectiva. La regulación no exige que todos los detalles sean visibles para todos. Lo que realmente requiere es que las personas adecuadas, reguladores, auditores, contrapartes autorizadas, puedan verificar la información necesaria. A las instituciones financieras se les exige demostrar el cumplimiento, al tiempo que protegen los datos sensibles. Ese equilibrio es innegociable.

Cuando los sistemas asumen que todos los datos deben ser públicos por defecto, pueden entrar en conflicto con las obligaciones reales relacionadas con la confidencialidad, las leyes de protección de datos e incluso preocupaciones básicas de competencia. La transparencia total suena bien en teoría, pero en la práctica puede generar serios problemas para las entidades reguladas.

Para que las blockchains funcionen en entornos regulados, necesitan gestionar el cumplimiento de una manera más inteligente, una que preserve la privacidad, pero aún permita auditorías y verificaciones cuando la ley lo exija. Ese es el espacio al que Dusk claramente apunta.

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