La gran mayoría de los inversores no tiene la capacidad de cronometrar el mercado.

La mayoría de las personas piensa que la inversión es lineal (evitar caídas = ganar más), pero una perspectiva de alta dimensión te dice que los rendimientos de la inversión son no lineales y tienen una distribución de ley de potencias. El dinero que has ganado en los últimos 20 años puede deberse principalmente a ese breve 1% del tiempo (esos días de auge).

La esencia del cronometrar el mercado es que intentas predecir con tus propios ojos cuándo ocurrirá ese 1% de momentos. La lógica es simple:

Tasa de error extremadamente baja: solo necesitas perderte esos pocos días, y tu riqueza se reducirá a la mitad.

Dificultad duplicada: no solo necesitas vender en el momento correcto, sino que también debes tener el valor de comprar de nuevo en el punto bajo. La realidad es que después de una gran caída, generalmente hay una intensa paranoia, y la naturaleza humana te impedirá comprar en el fondo.

En resumen: a menos que seas un viajero del tiempo con una máquina del tiempo, quedarte quieto con esta estrategia aparentemente tonta es precisamente aprovechar la "asimetría" matemática, capturando con el menor costo cognitivo los dividendos a largo plazo que inevitablemente ocurrirán en el mercado. No pierdas de vista el melón (interés compuesto a largo plazo) por recoger semillas de sésamo (evitar fluctuaciones a corto plazo).