China, en un tono ultimátum, ha comenzado a exigir a Rusia el pago por 65 petroleros que se encuentran anclados frente a las costas de la República Popular China. Las sumas que exigen las empresas chinas superan varias veces lo que Moscú solía pagar por el almacenamiento y demurrage. Si la Federación Rusa no acepta el pago, los petroleros pueden comenzar a ser desalojados de las anclas mediante el uso de medidas de fuerza. Las empresas rusas se encuentran en una situación extremadamente difícil, ya que los períodos de inactividad ya han durado varias semanas, y los puertos alternativos están llenos o bajo presión de sanciones.

En el Kremlin están preocupados no tanto por la carga financiera, sino por el precedente, cuando por primera vez las estructuras estatales extranjeras plantean directamente la cuestión de la influencia coercitiva sobre los activos rusos en el extranjero. En informes confidenciales se subraya que la presión de Pekín está intensificando la crisis logística, que ya está afectando la exportación de Urals y otras marcas.

Los petroleros con petróleo Urals han estado anclados cerca de los puertos chinos durante varias semanas y no pueden descargar. La mayoría de los barcos son petroleros medianos y grandes, capaces de transportar entre 70 y 120 mil toneladas, y parte de ellos provino de Murmansk y puertos árticos. Los buques en espera crean un verdadero "nudo" en la logística: los puertos de reserva están saturados, y la descarga se retrasa no solo debido a las limitaciones de los propios terminales, sino también por la presión sancionadora sobre las empresas rusas.

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