Una muy razonable reflexión:
“Siempre que te des cuenta de que esta persona tiene una naturaleza incorrecta, no hables con ella, no digas ni una palabra, simplemente déjala ir, déjala a su destino.”
No es necesario debatir con personas que tienen una percepción distorsionada, y mucho menos enredarse con aquellos que tienen una naturaleza torcida.
El bien y el mal tienen su propia ley del karma, solo debes mantener tu propio ritmo, no dejes que personas y situaciones malas ensucien tu círculo, desordenen tu vida.