La pérdida no siempre significa fracaso. Simplemente se siente así cuando estás mirando la pantalla, viendo números rojos moverse más rápido que tus pensamientos.

Recuerdo días en los que una pequeña pérdida se sentía personal. Como si el mercado me estuviera señalando, diciendo que no pertenecía aquí. Otros días, una victoria rápida me hacía imprudente. Aumentaba sin pensar, convencido de que lo había resuelto. Esa confianza generalmente expiraba rápido.

Lo que tomó tiempo entender fue esto: el fracaso es cuando dejas de prestar atención. La pérdida es solo algo que sucede mientras aún estás en el juego.

Hubo operaciones que cerré demasiado pronto por miedo. Operaciones que mantuve demasiado tiempo porque no quería admitir que estaba equivocado. Noches en las que repetía entradas en mi cabeza, pensando que una vela antes o después hubiera cambiado todo. A veces lo hubiera hecho. La mayoría de las veces, probablemente no.

La pérdida despoja las cosas. Expone la impaciencia, el ego, la vacilación. También obliga a la honestidad de una manera que las ganancias nunca lo hacen. Las ganancias te permiten mentirte a ti mismo por un tiempo. La pérdida no lo hace.

Con el tiempo, el dolor cambia de forma. Se vuelve más silencioso. Más familiar. Dejas de ver cada operación roja como prueba de incompetencia. Es solo parte del ritmo.

El verdadero fracaso no es perder dinero. Es perder la conciencia. Y una vez que ves eso, las pérdidas dejan de sentirse como el final de la historia.

#CryptoTalks #LossManagement #Marketpsychology

$XNY $DOGE $BTC