La verdad más cruel del mundo de las criptomonedas es: aquí hay demasiadas personas inteligentes y muy pocos sabios. Las personas inteligentes persiguen cada oportunidad y, al final, terminan agotadas; los sabios solo construyen sistemas y esperan pacientemente las pocas oportunidades que les corresponden.
Mientras la mayoría de las personas todavía se consumen en el ciclo de "comprar alto y vender bajo", este sistema de seguimiento de tendencias, que parece torpe, se ha convertido en el atajo más sólido para hacerse rico.
El mercado siempre está presente, pero el capital y las oportunidades no esperan a nadie. En lugar de explorar solo en la oscuridad, es mejor seguir las luces de aquellos que vinieron antes.